Unas acotaciones a don Gustavo
Hubo un tiempo (aunque muchos no lo crean) en el que don Gustavo Buenoera un filósofo innovador que creía en el acercamiento de la cultura alas clases populares y combatía con toda su fuerza intelectual lafunesta dictadura del general Franco. En la cuenca minera aún hay quienrecuerda las lecciones de filosofía que impartía a los trabajadores delcarbón, y algunos de los que fueron sus alumnos en la década de lossetenta se llevan ahora las manos a la cabeza al ver en qué se haconvertido el, por otro lado, inefable pensador.
Acabo de leer en Europa Press que Buenoha presentado hoy en Oviedo la fundación DANAES para la defensa de lanación española, y en ese foro arremetió contra la lengua asturiana-como viene siendo habitual en él en estos últimos años- acusándola deser un modismo y no un idioma y añadiendo que no existe por sí misma.Tan brillante argumentación fue rematada por el filósofo riojano conuna estremecedora confesión: cuando se mudó desde su tierra natal aOviedo, lo hizo porque entendía que Asturias era (y cito textualmente) la cuna del español.

Yo no sé si a Gustavo Bueno lavejez le está jugando malas pasadas o si, consciente de la capacidadintelectual de sus actuales palmeros, sabe que puede decir lo que levenga en gana sin que nadie le replique. Pero me extraña que ningúnperiodista haya pedido la palabra en la presentación de hoy pararecordarle al eminente filósofo algunas cositas. Habría que empezarcontando que, tras la caída del Imperio Romano, en la Península Ibéricaempezaron a convivir diversos dialectos del latín entre los que seencontraban el gallego-portugués, el astur-leonés, el navarro-aragonés,el catalán, el mozárabe... y el castellano. Cada uno se usaba en supropio territorio (no hay que ser muy listo para adivinar cuálcorrespondía al astur-leonés), y sólo con el avance hacia el Sur de losejércitos cristianos después de la batalla de Covadonga unos empezarona mezclarse con otros. Si Bueno dice que vino aAsturias buscando la cuna del español, hay dos posibilidades: o mienteo le engañaron. Porque todo el mundo sabe que las primerasmanifestaciones escritas que se conservan en lengua castellana (que esel nombre que debería tener el español) fueron las llamadas glosassilenses y emilianenses, aclaraciones anotadas en esa nueva lengua atextos latinos que resultaban algo confusos para los monjes de laépoca. Glosas que (lo siento, don Gustavo) fueron escritas y guardadasen los monasterios de San Millán de la Cogolla y Santo Domingo deSilos. Muy alejados, como sabrán todos, de lo que hoy conocemos comoAsturias. Habrá que concluir que si el sapientísimo analista de Gran Hermano se vino aquí buscando la cuna del español, quizá se deba a que no tiene tantas luces como pensábamos...

Víctor dijo
Pero que quieres, si es el mismo que dijo que la lección del Quijote es que no se puede vivir sin armas o que los físicos demostrábamos cosas evidentes y hacíamos los experimentos para que saliesen y claro así cualquiera.
A mi lo que más me preocupa es en que estado está la nueva españa (hay que admitir que es el mejor periódico asturiano pese al facherío) para que salga este personaje todas las putas semanas!
25 Enero 2007 | 08:01 PM