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La Coctelera

MICROCOSMOS

Bitácora oficial del escritor Miguel Barrero

18 Enero 2007

Microcosmos60: Opinar

Hay falacias que, bien por la tenacidad con la que se repiten o bien por entrar dentro de lo que ahora se considera políticamente correcto, terminan instaladas entre nosotros hasta el punto de que en no pocos casos quien las desenmascara se ve obligado a justificar hasta la extenuación su postura, cuando no a enfrentarse a la jauría que, anestesiada por la ignorancia o la imbecilidad, acude rauda a silenciar al disidente.

Una de esas falacias se ha convertido ya en tópico y dice que todas las opiniones son respetables, y enarbolándola como bandera en este país se insulta, se calumnia o se amenaza en público –vivimos unos tristísimos y lamentables tiempos políticos, como sabe cualquiera que lea algún periódico de vez en cuando– sin que nadie se atreva a levantar la voz y señalar la zafiedad, el cerrilismo o el carácter patibulario de quien así actúa. El que todas las opiniones sean respetables ha permitido, está permitiendo, que cada cual diga lo que le venga en gana sin pensarlo apenas, y así en las últimas semanas hemos visto a ex terroristas conversos diciendo que todos deberíamos alegrarnos de la muerte de esos dos pobres chicos de Ecuador, a periodistas justificando confusas posibles iniciativas (sic) para desalojar del Gobierno al presidente Zapatero o a políticos desquiciados formulando incomprensibles silogismos más propios de alumnos de parvulario que de registradores de la propiedad.

Todos (espero) estamos de acuerdo en que el genocidio nazi fue una barbaridad, y que en absoluto tenía Hitler razón cuando definía a la alemana como una raza superior y decidió velar por su pureza eliminando a todos cuantos podían influir en su Rh. La Historia demostró que esa opinión –en su día refrendada por la gran mayoría de los conciudadanos del Führer– no era en absoluto respetable, y que tuvo que haberse combatido mucho antes de cuando finalmente se hizo, ya demasiado tarde para impedir el derramamiento de sangre. Yo no sé si es legal que en España se acuse al Gobierno de secuestrar una manifestación o si resulta ético que un partido político no acuda a un acto convocado para repudiar un crimen por no beneficiar a sus oponentes, pero sí sé que, si el opinar libremente es un derecho (que lo es, y esperemos que siga así), también es cierto que el respeto y la honestidad son un deber. O deberían serlo.

El Comercio, 18 de enero de 2007

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Sobre mí

Miguel Barrero (Oviedo, 1980) se licenció en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y ha trabajado y colaborado en diversos medios asturianos. Con su primera novela, Espejo, obtuvo el Premio Asturias Joven de Narrativa 2004. Algunos de sus relatos han salido a la luz en las publicaciones Eventual y El Norte de los Libros, así como en el diario La Nueva España. Está incluido en el volumen colectivo Guernica variaciones Gernika. En la actualidad, trabaja como redactor en el semanario Les Noticies, publica una columna semanal en el diario El Comercio y colabora habitualmente con la revista cultural ElSúmmum.

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