Cuando abrí este cuaderno de bitácora, me prometí a mí mismo no tratar en él, por aquello de no mancharlo, más cuestiones políticas que las que quedasen reflejadas en los artículos que semanalmente publico en El Comercio. Sin embargo, la situación que inmediatamente paso a relatar me parece tan grave que no creo que resulte lícito obviarla o pasar por ella de puntillas. Además, está relacionada con el teatro, que es (aunque algunos lo discutan) uno de los tres grandes géneros literarios.

Hace un tiempo, Adolfo Camilo Díaz escribió una obra de teatro en asturiano, País, en la que describía el paisaje y el paisanaje típicos de las cuencas mineras. En determinado momento del texto, aparecía en escena un personaje que resultaba ser una caricatura de José Ángel Fernández Villa, el líder del sindicato minero SOMA, que agrupa a la mayoría de los trabajadores del carbón. Quienes no hayan venido a Asturias más que de visita ni sepan nada acerca de la idiosincrasia de esta tierra, han de saber que el susodicho abandera una de las corrientes más fuertes del PSOE en Asturias y que hace tiempo que ejerce toda su influencia (que no es poca) para influir en determinadas cuestiones que deberían ser competencia única y exclusiva del Gobierno del Principado. Pero me estoy desviando del tema. La cuestión es que la compañía Teatro Casona decidió escenificar País, y el año pasado, tras un largo periodo de ensayos, la obra se estrenó en Avilés con gran éxito de crítica y público. Sin embargo, la caricatura de Villa no debió de sentar bien a todo el mundo, porque desde entonces los responsables del grupo teatral han ido viendo cómo determinados ayuntamientos (casualmente todos del PSOE) iban aplazando hasta después de las elecciones de mayo de este año, cuando no descontratando directamente, las representaciones que habían apalabrado. Los Consistorios de Mieres y Langreo, las dos ciudades insignia de las cuencas mineras asturianas, pertenecen al grupo de los que optaron por la segunda opción. No conozco el caso de los langreanos, pero sí sé que en Mieres la representación de País se había anunciado para el 13 de diciembre y que nunca se llevó a cabo. Se me ocurren dos posibles motivos: falta de fechas libres o falta de presupuesto. Ninguno es válido, porque:

a) Las actividades culturales en Mieres brillan últimamente por su ausencia, y el espacio escénico con que la ciudad cuenta ahora mismo está muy lejos de saturarse.

b) No se contrató País, pero sí un festival de monólogos.

En Asturias, según fuentes bien informadas, hay quince espacios escénicos. País se ha representado en seis, dos han aplazado su puesta en escena hasta después de las elecciones y falta por ver qué ocurrirá en los otros siete.

Hasta aquí, los hechos. Que cada cual saque ahora sus propias conclusiones.