Nació en Madrid en 1927 y murió en la misma ciudad en 1993. Su nombre no es de los que más se recuerdan en los fastos literarios habituales, pero fue el máximo renovador de la novela española de la posguerra y sacó a la literatura patria del realismo ñoño y tedioso en el que había estado sumida con una obra capital, Volverás a Región, que podríamos definir a priori como contradictoria: su argumento puede resumirse en tres o cuatro líneas (final incluido), y sin embargo en sus páginas se cuentan muchísimas cosas, muchas más de las que otros han sabido contar en toda su vida. En un territorio mítico, la Región que aparece en el título (un lugar árido y nada apacible que se podría corresponder con las montañas asturleonesas), un médico que cuida a un huérfano retrasado mental de edad madura conversa durante toda una noche con una mujer que vuelve tras los pasos perdidos de un antiguo amor. Al amanecer, la mujer huye en coche y el retrasado, creyendo que se trataba de su madre y que el doctor la ha dejado escapar, mata a éste mientras de lejos llega el eco de un disparo en las montañas. Así de sencillo y así de complejo. En sus novelas posteriores (Una meditación, Un viaje de invierno, La otra casa de Mazón...), Benet irá desarrollando y enriqueciendo el universo regionato hasta forjar a golpe de máquina de escribir la que es considerada su obra cumbre, Saúl ante Samuel, que ciertamente es su novela más difícil. En ella, el grand style del que su autor hablaba ya en La inspiración y el estilo, su primer libro de ensayos, brilla en todo su esplendor arrastrando a los lectores con la fuerza de un torrente nunca antes visto en la lengua española y muy emparentado con los preceptos estéticos de Faulkner o Conrad.

Tras el agotamiento que sin duda debió de sufrir mientras andaba enfrascado en la escritura de esta novela, y nadie sabe muy bien por qué razón, Benet decide introducir ligeras modificaciones en su registro para hacerlo más asequible al gran público, que, huelga decirlo, nunca dejó de darle la espalda. Surgen así los tres volúmenes de la monumental Herrumbrosas lanzas (toda una epopeya con Región como escenario y la Guerra Civil como línea argumental)y El aire de un crimen, la única incursión de Benet en el género negro. Por el camino va dejando otros libros deliciosos, como el indispensable Otoño en Madrid hacia 1950 o las encantadoras Trece fábulas y media y fábula decimocuarta. Sus últimos libros, Londres victoriano y El caballero de Sajonia, fueron escritos por encargo. Dejó de existir en su chalé de la colonia de El Viso (Madrid) el día 5 de enero de 1993, víspera de Reyes Magos. Si alguien quiere saber algo más de su obra antes de meterse de lleno en ella, no tiene más que echarse a los ojos Una meditación sobre Juan Benet, un estudio realizado por Francisco García Pérez y publicado en Alfaguara. Editorial que, por cierto, ha reeditado en los últimos años casi todos los libros de Benet.