MICROCOSMOS40: DOS MUSEOS
Mi amigo Víctor, hombre consecuente y cabal donde los haya, tiene una bitácora digital en la que recientemente ha publicado una entrada que, bajo el epígrafe Dos asturianos y un museo, agrupa sendas imágenes de Fernando Alonso y Severo Ochoa seguidas del siguiente texto: Aquí teneis las fotos de dos asturianos: el de la izquierda es Fernando Alonso, piloto y actual campeón del mundial de Fórmula 1. El de la derecha es Severo Ochoa, afamado científico ganador de un Premio Nobel en 1959. El Gobierno asturiano decide hacerle un museo al de la izquierda. Conclusión: el Gobierno asturiano prefiere seguir el camino de la demagogia y el populismo porque le da más votos.
Se puede decir más alto, pero no más claro. En lo que a mí respecta, me importa un carajo la Fórmula 1, la Fisica jamás ha sido lo mío y la Medicina me atañe sólo en lo relativo a las enfermedades que esporádicamente me aquejan. Sin embargo, considero que tiene bastante más mérito descubrir un enzima capaz de sintetizar in vitro el ácido ribonucleico que pisar el acelerador lo suficientemente fuerte como para acabar a tiempo un circuito. Para lo segundo hacen falta pericia y horas de entrenamiento, sí. Para lo primero, en cambio, son necesarios varios años de estudio, muchos más de enclaustramiento en asépticos laboratorios y una vocación de índole humanista que no acabo de ver en el ovetense veloz. A Fernando Alonso lo trajeron a Oviedo y le pusieron en La Escandalera a cantar el Asturias, patria querida. A Ochoa, después de muerto, lo enterraron medio en secreto después de que su féretro pasase toda una odisea a bordo del coche de la funeraria, para escarnio y sonrojo de todos los asturianos de bien. Con Alonso se fotografían Gabino, Tini y todos los ególatras que en el mundo son. Ochoa tuvo que emigrar para poder investigar como Dios manda. A Alonso le suplican que se deje ver un poquito más por Asturias. Al científico, como bien dice mi compadre, su buen trabajo le valió a mediados del pasado siglo el reconocimiento de la Academia sueca. Al piloto le regalaron el año pasado un Príncipe de Asturias, antes incluso de que ganase su primer mundial. Ahora, van a dedicarle un museo mientras el buen Severo languidece en el olvido. Y mi amigo dice que eso es demagogia y populismo. Y todavía alguien tendrá la caradura de llamarlo fascista.
El Comercio, 24 de agosto de 2006

Víctor dijo
Gracias tío, como me haces la pelota se ve que necesitas ese coche...un abrazo
25 Agosto 2006 | 07:45 PM