FRANCISCO GARCÍA PÉREZ: 'SIN NÓMINA'
El escritor Francisco García Pérez, cuyas Crónicas de El Bierzo recomiendo a todos (a todos los afortunados que las encuentren, claro), así como sus colecciones de artículos o su portentoso estudio sobre la vida y obra de don Juan Benet, publicó el pasado 1 de junio un artículo en el diario La Nueva España en el que hacía un repaso a la nómina de escritores que desde suelo astur escribimos en castellano. Aunque hay algunos olvidos (falta mi querido Ignacio del Valle), el artículo no tiene desperdicio y puede servir de brújula para todos aquellos que tienen interés en adentrarse en las procelosas aguas de la literatura de esta bendita región:
Sin nómina
A grandes males, grandes narradores. Lo decía Orson Welles en El tercer hombre: En Italia, en 30 años de tiranía de los Borgia, hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, hubo amor y fraternidad, 500 años de democracia y paz y ¿qué tenemos?: El reloj de cuco. En Asturias, en plena crisis de emigrantes forzosos o leyendas urbanas; en pleno despiste culpable juvenil; en pleno sálvese quien pueda adulto; en medio de líos internos de nuestros representantes políticos; sin minas, barcos ni vacas que echarse al paisaje; en medio de una reconversión turística, ruralística, acuarística, botanística, alberguística, casaldeística; en Asturias, digo, contamos con una nómina de novelistas en español que para sí quisiera cualquier otra autonomía, nacional o como les dé en llamarse.
Echemos un vistazo, y el que crea que falta que se añada a sí mismo: Alejandro M. Gallo (un lujo de escritor de novela negra o policiaca, con detective en serie), Ángel de Anleo (insistiendo), Ángeles Caso (o la investigación vocacional), Antonio Valle (empezando), Boni Pérez (vencedor de bohemias), Carmela Greciet (perdida y rehallada), Carmen Gómez Ojea (o la pertinacia en una obra extensa), Carmen Ruiz-Tilve (el retorno constante al pasado), Corín Tellado (qué decir), Diego Medrano (a pesar de sí mismo), Eduardo Alonso (en plena presentación de su último libro), Eugenia Rico (entre místicos y fiestas), Fernando Fonseca (con libro caliente de amados clásicos), Fernando Menéndez (a lo suyo, sin prisa), Fernando Morán (quién sabe qué hará), Florentino Suárez González (un faulkneriano en Asturias), Francisco Trinidad (más vida de la Cuenca), Fulgencio Argüelles (en busca de repetir bombazo), Gerardo Lombardero (además de columnista), Gonzalo Moure (dulce para el público juvenil), Gonzalo Suárez (de vuelta de todo), Ignacio Gracia Noriega (grandísimo lector), Javier Lasheras (si olvida las malas críticas), José Antonio Mases (siempre pensando en algo nuevo), José Avello (cosecha del 68), José Luis Mediavilla (con más tiempo para escribir), José Manuel Fernández Argüelles (nuevo en esta plaza), Jesús del Campo (a la inglesa), José María Izquierdo (entre urgencias de hospitales), Jorge Ordaz (sin noticias del geólogo), Juan José Plans (nuestro Poe), Juan Luis Martínez (sin noticias del biólogo), Luis Arias Argüelles-Meres (edición tras edición y ahora en bolsillo), Luis Fernández Roces (clásico), Manuel García Rubio (varios libros recientes a la vez), Manuel Herrero Montoto (de quien se aguardan nuevos descaros), Marcelino Iglesias (poco a poco, surgiendo desde la Cuenca), Mariano Arias (sin noticias del filósofo), Mariano Antolín Rato (clásico tras no haberlo sido), María Luisa Prado Sarasúa (que conoce la empresa), María Teresa Álvarez (recién llegada), Mario Quirós (y sus premios), Miguel Barrero (activo discípulo benetiano), Miguel Rodríguez Muñoz (listo que es), Milio Rodríguez Cueto (en sus felices incursiones en español), Miquel Silvestre (registrando en Asturias), Moisés Mori (tan para buenos paladares cultos), Pablo Rivero (llegando), Pedro de Silva (en plena forma, con nueva novela en el mercado), Pepe Monteserín (insistiendo en su barroquismo), Pilar Sánchez Vicente (querida bibliotecaria), Rafael Reig (cada día más cruel y suelto), Ricardo Labra (amén de poeta), Ricardo Menéndez Salmón (otra gran esperanza), Saúl Fernández (persistente mal vendedor de sí mismo), Susana Pérez-Alonso (con su fiel público y su radicalidad), Tino Pertierra (a la espera de su siguiente novela), Víctor Alperi (a pesar de que siga pidiendo subvenciones, a su edad).
En otras autonomías o nacionalidades habrían puesto a una calle sus nombres. Pero en Asturias la Administración gasta su tiempo en saloncitos y semanitas, trayendo a amiguetes de cuchipanda y folixa, que los de aquí nun valimos. Caramba, consejera, concejales: ¿ni siquiera quedan unos euritos de lo sobrante de espichas para sufragar una faja en cada libro que ponga Hecho en Asturias y así promocionar esta hornada, este patrimonio asturiano?
Texto: Francisco García Pérez
Fuente: Suplemento Cultura de La Nueva España, 1 de junio de 2006

ups dijo
¡Viva Carmela Greciet!
27 Noviembre 2006 | 11:57 AM