MICROCOSMOS08: EL JUICIO DE DIOS
La noticia estelar de estos días se ha quedado agazapada tras los breves de los periódicos: un sacerdote italiano tendrá que sentarse en el banquillo para demostrar ante un juez la existencia de Dios. Todo comenzó cuando un ingeniero publicó un libro en el que dudaba de la naturaleza divina de Jesucristo, cosa que, por lo que parece, enfadó al buen pastor hasta el punto de hacerle colgar en su iglesia una especie de bando donde lanzaba furibundos dardos contra el libro y, ya de paso, contra su autor.
Éste, que no debía de andar para bromas, no tardó demasiado en acudir a los juzgados y poner la correspondiente denuncia, que fue admitida a trámite. Total, que el juez ha acabado citando al sacerdote para un día de estos. Procuraré estar al corriente del veredicto, porque la cosa promete.
Lo cierto es que el santo varón lleva las de perder, salvo que se opte por la manga ancha y la Justicia concluya el asunto con un fraternal apretón de manos. Desde hace ya un tiempo, la Iglesia se ha empecinado en repetir que la cuestión de la existencia o no existencia de Dios es un dogma de fe y, por tanto, indemostrable científicamente y sometido a las ganas que le ponga el creyente en cuestión.
Es decir, que (y esto se deduce de tal discurso) lo lógico, lo racional, lo que todos haríamos de no haber toda una tradición metida por el medio, sería precisamente no creer en nada que no viésemos antes con nuestros propios ojos, dado que ningún dato avala la presencia de un ser superior ni ecuación alguna sirve para resolver el enigma del misterioso trino; y sin embargo, tengan en cuenta que fue el sacerdote quien dio el primer golpe, quien se sintió rabiosamente ofendido, quien pasó al ataque cuando nadie le pedía que lo hiciese ni él estaba obligado a ello.
Su estrategia se ha vuelto contra él y tendrá que prepararse a muerte si quiere salir victorioso el día del juicio (y nunca mejor dicho, por cierto). Ahora las cartas están sobre la mesa, dispuestas a ser jugadas en esta dialéctica partida que se iniciará más pronto que tarde en los juzgados italianos. Ustedes no sé, pero yo estoy ansioso por conocer el final. ¿Habrá severa multa o piadosa redención? De momento, todo está en el aire. Dios dirá.
El Comercio, 12 de enero de 2006

Rumor de Ángeles dijo
A ver si aprendemos a leer. El demandante exige, no pruebas de la existencia de Dios (cosa que ningún juez podría admitir a trámite), sino de la historicidad de Jesús, que es una cosa muy distinta. Al revés de lo que opina Miguel Barrero, el juez lo tiene muy fácil, pues existe bibliografía abundantísima y científicamente muy sólida sobre el Jesús histórico. Lo que subyace detrás de esa demanda es un deseo del demandante de hacer publicidad de su libro en el que postula que Jesús de Nazaret no existió y que es una reelaboración posterior a partir de la figura del rabino Juan de Gádara.
18 Enero 2006 | 02:04