Categoría: Entrevistas
21 Enero 2007
Pego a continuación un fragmento de la entrevista a tres bandas que Ignacio del Valle, Ricardo Menéndez Salmón y yo, vigilados de cerca por Jesús Fernández Álvarez, mantuvimos para el cuarto número de Biblioasturias:
Ignacio del Valle: ¿Por qué la literatura de calidad no puede ser comercial?
Miguel Barrero: Porque la lectura es vista por los lectores, en general, como un entretenimiento. Lleva menos trabajo leer un best-seller o una novela fácil que leerte a Onetti, Faulkner o Benet. Es un problema de percepción de la literatura por los potenciales lectores y también un problema de educación. La mayor parte de la gente no sabe leer o no está preparada para afrontar una obra de cierta envergadura, como bien pueden ser el Viaje al fin de la noche, la Divina Comedia o El Quijote mismamente. Se va a lo fácil, a lo cómodo. Sí que hay novelas que siendo de fácil lectura tienen un revés de cierta envergadura, El tiempo de los emperadores extraños es un buen ejemplo, pero pero eso no ocurre con todos los libros comerciales. También hay muchos libros que son comprados pero nunca son leídos.
Ricardo Menéndez Salmón: Yo no creo que la alta literatura esté reñida con la comercialidad. A veces olvidamos que algunos de los mayores escritores de todos los tiempos son muy leídos. Victor Hugo o Dostoievski son superventas, se llevan haciendo innumerables reediciones de su obra. Kafka vende él solo más que miles y miles de escritores. No podemos pretender que todos los libros lleguen al mismo número de lectores. Thomas Bernhard o Pessoa no pueden llegar a los 50.000 lectores que pueda tener Coelho o Pérez-Reverte, pero que lleguen a los 5.000 u 8.000 ya es un auténtico éxito. Por otra parte, hay best-sellers de temporada que no aportan absolutamente nada, se leen y se olvidan.
Pues bien, reconozco (aunque en parte) mi error y admito el acierto de mi interlocutor después de saber que La ofensa (recuerden: la novela de Ricardo Menéndez Salmón que Seix Barral puso en la calle el pasado 16 de enero) lleva vendidos 2.000 ejemplares y está a punto de ser reeditada. Y mañana mismo (22 de enero), a las 20.15 horas, la presenta en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón acompañado por Xuan Bello. No se lo pierdan.
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21 Octubre 2005
14/07/05
Miguel Barrero rescata la memoria humildada del tiempu na so primer novela
L'escritor mierense Miguel Barrero presentó va unos díes na Selmana Negra de Xixón y de la mano de Xuan Bello la so primer novela: Espejo (KRK Ediciones, 2005), cola que recibió'l Premiu de Narrativa Asturias Joven na so última edición. Barrero cuenta en Espejo una hestoria de fracasos y humildaciones, na que'l pasu del tiempu vien marcáu na vida d'un home pola so esperiencia como miembru d'una comunidá de derrotaos na guerra civil y que tien como llendes xeográfiques y hestóriques un llugar indetermináu de les cuenques mineres.
Pal autor d'esta novela nun ye casual el qu'escritores de les últimes xeneraciones s'interesen pola memoria de la guerra civil: "ye una memoria reciénte tovía, na que les feríes inda nun tan cerraes del too y nun tiempu nel que sobreviven munchos de los que vivieron esa esperiencia -talo'l protagonista de la novela- como una derrota colectiva que foi tamién la suya como individuos". El personaxe central de Espejo vive una infancia señalada poles consecuencies de la derrota republicana y la represión posterior a los vencíos: "a lo llargo de los tres ciclos vitales nos que trescurre la narración, el personaxe va viendo como la propia hestoria, la infancia na postguerra nun llugar onde toos yeren derrotaos, va confundiéndose cola so propia vida y col mesmu trecursu del tiempu", desplica Barrero.

A lo llargo de la infancia, la madurez y la vieyera del personaxe central de Espejo y al pesar de los cambios esperimentaos, el protagonista conserva un oxetu de la so infancia, un espeyu: "les tres partes escomiencen col personaxe mirándose nesi espeyu", cuenta Miguel Barrero, "l'home que se reflexa nél nun ye él mesmu nunca, ye'l rostru d'un vencíu poles circunstancies de la so vida, la infancia como parte d'una comunidá humildada, la so fuxida posterior a una gran ciudá y la so vuelta al final de la vida al llugar natal pa completar el so ciclu vital". Nesa evolución vital, el personaxe de Espejo pasa, en palabres del so autor de "una infancia frustrante a una madurez crispada y polo último a la resignación de la vieyera".
La novela de Barrero recibió el premiu Asturias Joven de narrativa na so edición de 2004, pal so autor "premios como ésti tienen abonda importancia porque sirven pa publicar a nuevos autores y dar a conocer la so obra, sicasí non tolos premios son necesarios, hailos que son perfectamente prescindibles dende'l puntu de vista del interés lliterariu como los premios comerciales de los grandes grupos editoriales". Barrero sicasí echa de menos nel casu del Asturias Joven "una mayor implicación de l'Administración a la hora de difundir la obra", inda la suya de mano va saliendo bien como llibru tres la so publicación pola editorial asturiana KRK: "va vendiéndose y cumpliendo asina'l camín natural de cualquier llibru que ye'l de llegar a los llectores".
Miguel Barrero (Uviéu, 1980) ye llicenciáu en Periodismu pola Universidá Pontificia de Salamanca y colaborador del diariu El Comercio. Ye autor de diversos relatos, dalgunos publicaos como serie en La Nueva España. Anguaño trabaya na preparación d'un volume de relatos, qu'inda nun tien títulu y que podía publicase a finales d'esti añu, y acaba d'empezar una novela.
Texto y foto: Pablo Antón Marín Estrada
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21 Octubre 2005
04/07/05
Espejo, la primera novela del escritor y periodista mierense Miguel Barrero, es una historia que habla de fracaso, de derrota y de impotencia, pero también del lento e inexorable paso del tiempo. Se desarrolla en la cuenca minera asturiana y tiene a la Guerra Civil y sus consecuencias como principal punto de referencia. Con ella, Barrero, colaborador de este periódico, ganó el Premio Asturias Joven de Narrativa 2004. Ahora, la obra ve la luz de la mano de KRK Ediciones.
-Su ópera prima ya está en los escaparates de las librerías. ¿Qué sentimiento le produce ver su nombre en la portada de un libro?
-La verdad es que no me ha producido ninguna sensación especial. Ni yo mismo esperaba reaccionar así y eso que tenía verdadera curiosidad por ver cómo había quedado. Me resultó más chocante saberme ganador del premio, porque cuando se falló -a mediados de enero- sólo mis padres y mi novia sabían de la existencia de la novela. Entonces, tuve una sensación extraña, una mezcla de emoción y desazón. Estaba orgulloso por haberla terminado y porque hubiera sido premiada, pero al mismo tiempo me angustiaba no saber qué decir, no saber muy bien cómo explicarla.
-Ha tardado en publicarse, pero ya es una realidad. ¿La espera ha merecido la pena?
-Por supuesto. La edición está muy bien acabada y la portada es muy buena. En fin, que ha quedado muy aparente en la forma, aunque habrán de ser los lectores quienes finalmente juzguen su contenido.
-¿Le parece un buen momento para lanzar la novela al mercado?
-Hubiera preferido que saliera antes, en abril y mayo, que es cuando se celebran la mayoría de las ferias del libro, o en otoño, época en que el número de lanzamientos se multiplica. La promoción en esos períodos es siempre mayor.
-De todos modos, el estío también ofrece algún que otro escaparate...
-Alguno hay, qué duda cabe, pero no sé hasta qué punto podré participar en ellos, entre otras cosas, porque se trata de acontecimientos culturales fijos que ya tienen los programas cerrados.
-¿No había un compromiso formal por parte del Principado?
-En las bases del concurso se hablaba de una presentación conjunta de las obras ganadoras en los tres apartados -poesía, teatro y narrativa-, pero hasta la fecha nadie ha dicho esta boca es mía. De todos modos, me imagino que esa presentación que se nos prometió se hará finalmente, quizá después del verano.
-Hablemos de la novela en sí. ¿Es usted quien se mira en ese Espejo o todos debemos mirarnos en él?
-En realidad, es una historia muy concreta, que se desarrolla en una etapa determinada y que cuenta con un personaje principal bien definido, pero sí que se puede extrapolar a otras personas, a otros ámbitos y a un contexto también diferente. En cualquier caso, lo que yo he pretendido con ella ha sido mostrar cómo uno va descubriendo la realidad de las cosas y cómo la percepción que uno tiene de ellas va cambiando con el paso de los años.

-¿Qué significado tiene entonces el espejo dentro de la obra?-Está estructurada en tres partes que en realidad se parecen muy poco, puesto que no es una obra continua, sino que abarca tres etapas vitales muy diseminadas, como son la infancia, la madurez y la vejez. Esto quiere decir que el personaje, como es natural, va cambiando en esos tiempos elípticos que no aparecen. El único nexo en común que tiene con ellos es un espejo que había en casa de sus padres, que lleva consigo allá donde va y en el que se mira periódicamente.
-¿Tanto nos ha marcado la Guerra Civil que hasta generaciones tan jóvenes como la suya toman la contienda como referencia?
-Pienso que sí. Es un fantasma que aún colea y que ha vuelto a aparecer sobre todo en el último año. Desde el 11-M para acá, se ha utilizado con demasiada asiduidad para mi gusto el viejo discurso de las dos Españas, de la nacional y la republicana, que ya parecía olvidado.
-¿Quizá porque hay heridas que no han cicatrizado todavía?
-No hay más que ver lo que pasa cuando se abre una fosa común...
-¿Por qué eligió el bando perdedor? ¿Hay antecedentes en su familia?
-Los hay, los hay, pero no fue por eso, sino porque me pareció más interesante. La literatura tiene el deber moral de reinsertar a los perdedores. Lo peor de la guerra no fue la guerra en sí -con todo lo terrible que tuvo que haber sido-, sino la progresiva humillación y el aniquilamiento de quienes lograron sobrevivir.
-Con este su primer libro, ¿piensa colocarse en el bando ganador?
-A eso siempre está uno dispuesto, tanto en la literatura como en cualquier otro campo, aunque no tenga ninguna expectativa en ese sentido. De momento, el libro sólo se distribuirá en Asturias y entre mis planes no está convertirme en un 'best-seller' ni nada parecido.
-¿Algún proyecto en mente?
-Estoy trabajando en un libro de cuentos y dando los primeros toques a otra novela que ni siquiera sé cuando podré terminarla, ni cuándo se publicará y si se publicará.
-Mientras tanto, las revistas Eventual y El Norte son un buen caldo de cultivo, ¿no?
-Son dos buenas publicaciones, muy útiles a la hora de conocer lo que se hace en Asturias y en las que he publicado un par de relatos. Aquí hay muy buenos escritores, pero, a veces, falla la retroalimentación. Sería conveniente que Asturias contara con un evento que de forma periódica reuniera a autores, editores, libreros y lectores para tratar de esas cosas que nos son comunes. La literatura asturiana, en cuanto a obra, goza de muy buena salud, pero aparece debilitada en otros flancos.
Autor: Rubén Espiniella
Foto: Joaquín Bilbao
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20 Octubre 2005
Miguel Barrero algama'l Premiu 'Asturias Joven' de Narrativa con una novela sobro la evolución vital
El periodista mierense refuga la clasificación d'autores por xeneraciones y sostién qu'en lliteratura "ta too inventao dende Homero"
13/01/05
La hestoria d'una vida, en tres episodios. El periodista Miguel Barrero, nacíu n'Uviéu pero estrenchamente vinculáu a Mieres, algamó'l Premiu 'Asturias Joven' de Narrativa 2004 con Espejo, un relatu sobro la evolución vital que desnuda "verdaes a medies" y va cubriendo "llamuergues" col pasu de los años. El galardón ta dotáu con 1.600 euros y la publicación de la obra.
Infancia, maurez, vieyera. A partir d'eses tres etapes nun mesmu personaxe, Barrero traza una narración qu'arranca de la posguerra más inmediata y piésllase anguaño, ambientada nun llugar enforma asemeyáu al Mieres nel que'l periodista vivió dende neñu. Un asuntu común a otres munches narraciones porque, según reconoz Barrero, "en lliteratura los grandes temes siguen siendo los mesmos, ta too inventao dende Homero".
Magar d'ello, l'autor recibirá'l premiu más prestixosu que'l Principáu concede pa descubrir y promocionar a los narradores más mozos por un relatu que yá taba esbozáu hai años y que foi rematáu pocos díes antes de que se pesllare'l plazu del concursu nel que resultó ganador.
Nacíu en 1980, cultivador de la narrativa de ficción pero asitiada nun contestu realista, Barrero refuga ser encasilláu nuna xeneración determinada d'autores lliterarios y sostién qu'esi tipu de clasificaciones fabríquense siempre "a posteriori".
Miguel Barrero ye llicenciáu en Periodismu pola Universidá Pontificia de Salamanca y trabaya anguaño como redactor del diariu El Comercio. La publicación de la novela ganadora del 'Asturias Joven' sacará a la cai el primer llibru del autor, qu'hasta agora sólo asoleyara un cuentu por entregues nel periódicu La Nueva España.
Autor: Quique Faes
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20 Octubre 2005
13/01/05
De profesión periodística y vocación literaria, el nombre de Miguel Barrero Vázquez acaba de sumarse a la lista de promesas de las letras asturianas. A sus 24 años, el redactor de El Comercio ve reconocida su temprana devoción por la escritura mediante el Premio Asturias Joven de Narrativa.
-¿Cómo definiría la novela que le ha valido el reconocimiento del Instituto Asturiano de la Juventud?
-Espejo es una novela corta que narra la evolución vital de un hombre: su infancia, su madurez y su vejez. La trama gira en torno a las verdades a medias que va descubriendo, o se completan, según pasan los años.
-¿En qué época se enmarca?
-La poca acción que hay transcurre desde finales de la Guerra Civil hasta la actualidad, en el seno de una familia del bando derrotado. La primera parte del trabajo está localizado en la postguerra. El franquismo y el siglo XXI marcan el devenir del segundo y el tercer capítulo, respectivamente. Eso sí, no hay referencias explícitas ni a épocas, ni a personajes concretos, aunque sí se sugieren en la trama.
-¿Está ambientada en algún enclave concreto?
-El lugar se parece bastante a Mieres. Pero ni las ciudades, ni el propio protagonista tienen nombres.
-¿Destacaría algún rasgo formal de su trabajo?
-Juego con el punto de vista narrativo. La primera parte está escrita en primera persona, el personaje habla desde su interior. En la segunda se ve a sí mismo desde fuera, y la última viene a ser una síntesis de las anteriores.
-¿Cómo gestó la historia?
-Parte de un embrión antiguo. A raíz de encontrar las bases del Premio Asturias Joven, pensé en presentarme al concurso. En principio, a través de una recopilación de cuentos que ya tenía escritos. Pero, la verdad, no me apetecía releerlos y opté por escribir una novela. La empecé en el mes de junio y continué durante el verano. El punto final lo puse a primeros de setiembre.
-¿El final da lugar a una posterior continuación?
-Empieza, se desarrolla y acaba. Aunque no lo maté del todo, lo dejé coleando.
-¿Qué le supone el premio?
-Me ilusiona, no tanto por la cuantía económica como por la posterior publicación. La convocatoria permite acceder al mercado editorial a autores que, de otra manera, lo tendríamos más difícil. Ya es una satisfacción que un jurado de esta categoría lea y valore tu trabajo.
-¿Cuándo se despertó su afición por la escritura?
-Escribo desde muy joven. Comenzaría con 9 ó 10 años. Creo que mi afición a la lectura me llevó a la literatura. Me gustaba imaginar historias y escribir era fácil, sólo había que coger papel y boli.
-¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?
-Hasta los 8 ó 9 años, los comics. A partir de ahí los reemplace por las colecciones de El Barco de Vapor o Alfaguara.
-¿Es el primer premio que recibe?
-Con 13 años también gané un concurso de Cuentos Navideños en el Colegio Aniceto Sela de Mieres. Fue cuando me dije que, a lo mejor, podía servir para esto.
-¿Su afición por la literatura derivó en su profesión de periodista?
-El hecho de escribir fue lo que me llevó al periodismo. En realidad, la literatura ha sido siempre mi vocación.

Texto: Constan Batalla
Foto: Luis Sevilla
servido por miguelbarrero
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